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Más feliz de lo que entróIntroducción a la Estrategia de Servicio Una de las preguntas más frecuentes que nos hacen en SQI es qué es “Estrategia de Servicio”. Si te imaginas un modelo esotérico y complicado, al mejor estilo MBA, que requiera una presentación de cincuenta diapositivas para explicarlo, prepárate para una decepción: Estrategia de Servicio es simplemente lograr que tu cliente salga más feliz de lo que entró. Decir sí, dejar que los clientes se salgan con la suya. Configurar el negocio para que tratar contigo sea fácil, delicioso y conveniente para el CLIENTE, en vez de "fácil" para ti. "Estrategia de Servicio es lograr que el cliente salga más feliz de lo que entró." Beberse el venenoSi hay algún trámite que hacer, una molestia que tomarse o un obstáculo en el camino, Estrategia de Servicio es hacer que sea TU problema (no del cliente). Si hay un veneno que beber, te lo bebes tú: se trata de dejarle al cliente la fruta dulce, de poner la alfombra roja. ¿Las políticas de tu organización están hechas a conveniencia de los clientes, o a conveniencia de la administración y la contabilidad? La verdad es que las empresas están configuradas para ser convenientes para sus dueños y gerentes: para ser fáciles de administrar y controlar, no para hacer felices a los clientes. Estrategia de Servicio es darle la vuelta al lente, ver desde el otro lado. Piensa como clientePensar como gerente lleva a crear una organización llena de políticas y normas donde la empresa “gana”, y los clientes pierden. Si quieres transformar tu negocio, generar lealtad sin precedentes, ganar dinero más rápido de lo que creías posible —y aplastar a tu competencia en el camino—, necesitas empezar a pensar como cliente. Eliminar la fricciónEstrategia de Servicio significa eliminar la fricción. “Fricción” es cualquier molestia, trámite, paso, espera, obstáculo o foso de cocodrilos que tus clientes tienen que atravesar para tratar contigo, sea para comprar, devolver, usar o consumir aquello que vendes. Doblar las reglasEstrategia de Servicio significa, cuando sea necesario, doblar las reglas con tal que el cliente se vaya con una sonrisa, el alma en paz y el hígado entero. Un virus en el sistemaCon un poco de suerte, en tu organización habrá alguien que (con el temor de ser descubierto y despedido por “saltarse las reglas”), practica la estrategia de servicio a escondidas, en forma instintiva, porque trae en las venas el instinto natural de quedar bien con los demás, complacer a la gente y abominar la burrocracia. Ese llanero solitario, perdido en un mar de reglas y políticas, tiene en la sangre el temible virus de la “clientelitis”, cuyos principales síntomas son poner al cliente de primero, darle gusto a la gente y sentir una indignación visceral cada vez que te encuentras con una política estúpida. El problema es que, en el 97.5% de los casos, tener en la empresa a personas contagiadas de clientelitis es más bien un "error de contratación": un milagro, una aberración en el proceso de reclutamiento. La mayoría de organizaciones no tiene sistemas formales para descubrir y contratar gente con instintos de servicio: prefieren contratar personas con “experiencia”, que sean obedientes, que sigan las reglas y rindan culto a las sagradas políticas. Cultura de ServicioEn otras palabras, en toda empresa casi siempre hay alguien que practica la estrategia de servicio. El problema es que sólo alguien: uno o dos "accidentes de contratación" no son suficientes para ganar fans. En cambio, lo que necesitas es construir una Cultura de Servicio. Si Estrategia de Servicio es conseguir que un cliente salga más feliz de lo que entró, Cultura de Servicio es cuando todos están contagiados: cuando a cada miembro de la organización, de arriba hacia abajo, se le ha pegado la clientelitis y practica la Estrategia de Servicio siempre y cada vez, en cada transacción. Una decisión estratégicaCultura de Servicio es cuando la pasión por los clientes no es un accidente, sino una decisión estratégica para hacer que tu trabajo sea tener clientes felices, basado en la premisa sencilla de que tener FANS en vez de clientes es un buen negocio. Tendrás una cultura de servicio cuando cada uno de tus directivos, gerentes, mandos medios y colaboradores comprenda que su trabajo es el cliente: que su misión —y el enfoque estratégico del negocio— es hacer lo que sea necesario para que el cliente salga siempre más feliz de lo que entró. Entonces, ¿cómo se construye una cultura de servicio? Siendo muy tercosNo existe ningún programa mágico que, con una sola aplicación milagrosa, produzca empleados perfectos para siempre. (Si alguien te lo ha prometido, miente miserablemente). Tapizar las paredes y los baños de posters, enviar "memos", o hacer “cursitos” aislados no te llevará a ningún lado. Repetir y reforzarSi quieres desarrollar una cultura de servicio, lo que necesitas es un proceso estructurado, en vez de iniciativas aisladas. John Tschohl, fundador del Service Quality Institute, dice que la única manera de construir cultura es insistir una y otra vez, introduciendo material nuevo y fresco cada cuatro a seis meses para toda la fuerza de trabajo. La estrategia es repetir y reforzar, con el acelerador siempre a fondo. Al final la gota, si persiste, terminará perforando la dura roca de la inercia y de la vieja manera de hacer las cosas. Construir una cultura de servicio requiere trabajo duro, persistencia, disciplina e inversión. Una cultura de servicio no es un “programa”, un evento ni mucho menos “capacitación”. No es un lugar a donde llegas, y "ya llegaste", sino que es un camino. Es un modelo de negocios, apostándole al concepto de que si cada uno de tus empleados practica la Estrategia de Servicio en forma consistente y predecible —siempre y cada vez—, poniendo al cliente de primero, estarás en vías de construir una marca líder, y de aplastar a la competencia. Es simple, y funciona porque resuena con la naturaleza humana: volvemos a donde nos hicieron sentir bien. A las personas nos gusta repetir las experiencias agradables, y huimos de lo que nos desagrada. Construyendo la culturaCon dosis aisladas y “cursos” de vez en cuando, no lograrás otra cosa que gastar tu dinero. Un plan de cambio cultural eficaz necesita que enseñes algo nuevo y fresco a todos tus colaboradores cada cuatro a seis meses. La capacitación tradicional no logra cambios a largo plazo porque estás haciendo eventos, y los eventos mueren. La curva del olvidoSin seguimiento disciplinado y sistemático, sea lo que sea que enseñes a tus colaboradores, será olvidado pronto. Sin repetición y reforzamiento, los resultados de cualquier capacitación se desvanecerán tras unos pocos meses. Y habrás tirado tu dinero.
Descubierta originalmente por Hermann Ebbinghaus, la Curva del Olvido ilustra cómo olvidamos lo aprendido con el paso del tiempo. Sin reforzamiento constante, cualquier esfuerzo para entrenar a tus empleados terminará diluyéndose en la nada. Un proceso en 12 pasosUna cultura de servicio, en cambio, se cocina a fuego lento, continuo, con material fresco programado estratégicamente para mantener a todo el mundo involucrado, en buena forma y con el acelerador a fondo. La clave es repetición espaciada. He aquí, en resumen, un proceso en doce pasos que te ayudará a construir una verdadera Cultura de Servicio en tu organización: 1. Diseñar la Experiencia del Cliente. La decisión estratégica de hacer del servicio TU negocio tiene que venir de arriba. La alta gerencia tiene que diseñar, definir, articular y hacer explícita, en forma totalmente detallada, la Experiencia de Servicio que tu organización quiere entregar. Primero hay que diseñar el juego, especificar cuál es la guerra y reescribir las reglas: formular el sueño, la "Experiencia Nirvana" que, si tuvieras una varita mágica, quisieras entregar a tus clientes para que irse (o quedarse) con la competencia fuera TONTO. 2. Exterminar a las Vacas Sagradas. Una vez hayas diseñado en forma explícita y detallada la Experiencia Nirvana que quieres entregar, toca descubrir cuáles son las Vacas Sagradas que lo están impidiendo: las "reglas estúpidas" que están estorbando la experiencia. Si Estrategia de Servicio es que tu cliente salga más feliz de lo que entró, reglas estúpidas son las políticas, procesos, prácticas, sistemas y procedimientos que NO están dando como resultado clientes felices: son estúpidas porque están estorbando la estrategia, aun si tienen una justificación administrativa. Las Vacas Sagradas no son personas, sino esas “reglas estúpidas”, cuellos de botella, malas hierbas en la cancha y piedras en el zapato que entorpecen nuestra capacidad de entregar a los clientes una experiencia deliciosa. Definimos como "Vacas Sagradas" todas aquellas estructuras de la empresa que enojan, frustran, fastidian, estorban, retrasan y torturan a nuestros clientes y colaboradores: la “BURRocracia”. Son los puntos de fricción que hacen perder tiempo y tirar el dinero: aquellas políticas que, desde el punto de vista del cliente, se ven tontas. La buena noticia es que para descubrirlas no necesitas estudios de mercado millonarios ni dos toneladas de encuestas de satisfacción: Cuando empiezas a ver tu negocio desde los zapatos del cliente, las Vacas Sagradas empezarán a asomar la cabeza por sí solas. 3. Empowerment. Una vez descubiertas las Vacas Sagradas (las “reglas estúpidas” que estorban a los clientes, y que te están impidiendo entregar la experiencia ideal), toca enviarlas al matadero: asarlas, rostizarlas, eliminarlas, hacerlas hamburguesa; es decir, limpiar la casa. El secreto para pasar de las palabras a la acción es el empowerment, o facultamiento: crear el poder para actuar. Sin ejecución, el mejor de los planes es sólo aire. Cada cabeza de departamento, junto a su equipo, debería ser capaz de listar varias docenas de vacas sagradas en su área y formular un plan de acción detallado con vacas, fechas de ejecución y nombre del verdugo. El empowerment es el antídoto contra la burrocracia. 4. Preparar a los líderes. El alto mando determina cuál es la guerra, y cuál es la estrategia para pelearla. Pero son los capitanes, sargentos y la tropa quienes sudan en el campo de batalla. Si quieres lograr una Cultura de Servicio, necesitas enseñar a tus gerentes y mandos medios a convertir a los colaboradores a su cargo en equipos obsesionados con hacer felices a los clientes. Cada líder en su organización, desde directivos hasta supervisores y mandos medios, tiene que aprender a dirigir el día a día a conveniencia del cliente, a identificar y eliminar las políticas estúpidas. Cada uno necesita desarrollar sus competencias de liderazgo, empowerment y coaching. Una competencia esencial es cómo celebrar el desempeño cuando un miembro del equipo ha hecho algo positivo por un cliente, o tomado una acción empoderada. Todo jefe necesita aprender a construir confianza a través de retroalimentación positiva. En las universidades enseñan contabilidad y administración, pero no cómo ser un verdadero líder. Gerenciar es controlar los procesos y contar las monedas. Liderar es inspirar grandeza. Enseña a tus líderes cómo ser líderes, y estarás construyendo una organización de gigantes. 5. Contagiar a todos. Ya definida la Experiencia Nirvana y limpiado el campo de juego (eliminando las Vacas Sagradas), el siguiente paso es enseñar el arte del servicio al cliente a TODOS los colaboradores, del primero al último. Nadie debe quedarse afuera. Todos significa todos: desde el director general hasta el más humilde de los empleados. La camiseta deben vestirla todos: si le pagamos a alguien (aun si es subcontratado), tiene que estar bien capacitado en cómo tratar a las personas y en el arte del servicio al cliente. La mejor herramienta para arrancar con este proceso es el programa Sentimientos. 6. Repetir y reforzar. Los “cursos” aislados son como echar agua en la playa. Para construir una Cultura de Servicio, lo que necesitas es una metodología estructurada, con un currículo a largo plazo que involucre a todos en la organización, del primero al último, para enseñar el arte del servicio una y otra vez, desde todos los ángulos posibles. Una nueva intervención cada cuatro a seis meses, con horizonte inicial de tres años, es crucial para mantener el fuego ardiendo. No existe ningún programa que vaya a hacer perfectos a tus empleados para siempre: la receta es repetir y reforzar, con persistencia obstinada y determinación obsesiva . 7. Nuevo cada vez. Si repites el mismo tonto programa por segunda vez, tus empleados morirán de aburrimiento. Cada intervención debe tener contenido nuevo y fresco, entretenido, de alta calidad. 8. Enfocado. El contenido necesita enfocarse en enseñar cómo sentirse bien consigo mismos, cómo tratar con las personas, cómo hacer bien su trabajo y en las destrezas del servicio al cliente. Cada intervención necesita empezar reforzando el mensaje medular, para luego introducir el material nuevo. Para que tu gente preste atención, enséñale destrezas que les sirvan en su vida personal: autoestima, comunicación positiva, trabajo en equipo y cómo resolver situaciones difíciles. 9. Herramientas de calidad. Si quieres que tus colaboradores respeten tu marca, tu empresa y tu programa de capacitación, asegúrate que los materiales sean profesionales y entretenidos. Algunas organizaciones creen que escatimar la calidad de los materiales de entrenamiento es un buen lugar para reducir costos. Si tus empleados reciben basura, la tratarán como basura. 10. Acreditación. Diplomas oficiales que validen el aprendizaje formal y sirvan como respaldo de carrera y tokens de progreso a tus colaboradores. 11. Besar muchos sapos. Para mantener viva la cultura es indispensable poner un estricto filtro de entrada: besar muchos sapos para encontrar a los príncipes y princesas. Muchas organizaciones contratan “al que llega”, sólo porque tiene pulso y respira. Y como contratan barato, terminan contratando el doble de empleados (y de supervisores). En una Cultura de Servicio quieres alto desempeño. El perfil es personas inteligentes, cariñosas y amables por naturaleza, que les encante tratar con la gente y hacer las cosas bien. Lo que necesitas es contratar actitud y los valores que quieres ver en la cultura de tu empresa, y tener sistemas formales, bien estructurados, para enseñar lo demás. Sobre todo, no contrates empleados que odien a los clientes. 12. Enjuaga y repite. Una Cultura de Servicio es un camino, una forma de llevar el negocio. No es un evento, ni se puede decir “ya llegué”. Tienes que verlo como un proceso, como un ciclo vivo y permanente. Una vez alcanzada la meta inicial, es indispensable “enjuagar y repetir”, como muy astutamente dice tu bote favorito de champú. Levantar el vuelo está muy bien, pero si dejas de aletear, te caes. En esencia:1) Estrategia de Servicio es lograr que el cliente salga más feliz de lo que entró. 2) Cultura de Servicio es cuando todos están contagiados: cuando todos los empleados han desarrollado el hábito de poner en práctica la Estrategia de Servicio ("más feliz de lo que entró") siempre y cada vez. 3) Una Cultura de Servicio se construye siendo muy tercos, con persistencia incansable, a través de un proceso constante de repetir y reforzar, con el acelerador siempre a fondo, sin dejar nunca de aletear, introduciendo material nuevo y fresco cada 4 a 6 meses para TODA la organización. Pon estos consejos en práctica y tu competencia nunca sabrá qué los golpeó. |
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